Especial: #NoSomosLosMismos

Lo que interesa es la inspiración, los medios ya están listos para hacer la radio

UNIMINUTO Radio
Escrito por UNIMINUTO Radio

Por: Carlos Humberto Cantor

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Estar encerrados en casa, para muchos, se convierte casi en una prisión, en donde el mal humor, la desesperación y la alta irritabilidad, hacen que la vida se vuelva muy difícil, pero por fortuna para los periodistas y comunicadores sociales, ya no hay fronteras para hacer una buena parte de su trabajo habitual.

El antes

Basta considerar lo que técnicamente era necesario. No hace mucho para lograr entrevistas, cubrimientos pero, sobre todo, para poner en juego la creatividad y el arte de contar historias, se requerían consolas, grabadoras de carrete abierto, tocadiscos, caseteras, híbridos telefónicos y micrófonos. 

A eso, había que sumar el operador de audio; una persona muy hábil para poner a funcionar todo en su punto. Ese era el operador habitual, pero el editor era otra cosa. Era alguien que descifraba las cintas de audio y las cortaba donde era necesario para después unir las cintas con pegamento. Esas salas tenían como mínimo tres grabadoras de carrete abierto, tocadiscos (casi siempre dos), y las DAT (Digital Audio Tape) de última generación en la misma proporción.

Antiguo estudio de radio en el que habitaban editores de carretes de cintas. Foto: Tomada de internet.

Las discotecas era envidiables, “de todo como en botica”. Música del mundo en discos de acetato o en cintas que permitían buscar recursos sonoros para los montajes finales.

Esos editores eran verdaderos magos que controlaban a precisión las máquinas para lograr un producto final de muy alta calidad, pero eran horas de trabajo que, de acuerdo con la complejidad del producto, podía ocupar todo un día. El esfuerzo valía la pena porque nos permitía escuchar radioteatros y radionovelas que nos llevaban a mundos maravillosos a través del sonido y la imaginación. Por eso la radio se considera como un medio personal, todos sentimos y escuchamos, pero entendemos diferente un mismo producto.

Pie de foto: Antigua biblioteca de discos de vinilo. Foto: archivo particular.

Para algunos un radioteatro puede resultar un tanto complejo, para otros es simplemente magia, igual que con la música, y como dicen por ahí, “para gustos colores”.

Tener un estudio de radio era un sueño costoso y complejo, que requería espacios dedicados para tal fin. No era para colocarlos en la habitación en donde duermes o en un estudio improvisado en un apartamento o casa, necesitabas espacio para una cabina insonorizada con conexiones eléctricas realizadas por un ingeniero que acompañaba el montaje. Aunque no había nada imposible de entender, si no se instalaban correctamente, los cables generaban ruidos “electrónicos” en las grabaciones, un tema indeseable bajo cualquier consideración. 

Vea: Artistas de radioteatro colombiano.

Los estudios profesionales son otra cosa. Diseño del espacio, adecuación sonora de la cabina para evitar filtraciones y buscar el mejor sonido posible a partir de accesorios y trampas sonoras colocadas en las paredes, puertas, ventanas y pisos, todo un trabajo complejo que requería conocimiento para no perder la inversión que representaba. 

A esto había que sumar toda la parafernalia de equipos con su cableado porque no era simplemente tirar cables, conectar y listo. Una cosa son los cables que conducen electricidad, otra los que conectan los equipos y unos muy diferente los cables de micrófonos. Cualquier error técnico, iba al traste para el mejor sonido.

Maraña de cables de estudio. Foto: Archivo en internet.

Ahora

Las cosas van cambiando. La digitalización hace lo suyo y los estudios presentan otras condiciones, ahora son más pequeños, flexibles, económicos y todo en uno.

Los estudios de radio de hoy son mucho más simples, sin tanto recoveco y cable. Foto: Pixabay.

Los computadores dedicados a estos menesteres van desde las “bestias” digitales con discos de estado sólido, tarjetas de audio dedicadas y de alta velocidad (que no son precisamente económicas) y, en general, el computador es “la máquina” equipada con software profesional (nada de piratería). Pero si conoces algo de tecnología y eres persona curiosa, todas esas baterías técnicas se pueden reducir aún más en equipo y costos. 

La pandemia trae lo suyo, entre otras cosas, comprender que por tener mucho, desaprovechamos lo más sencillo y eficiente que tenemos a la mano, y para hacer la radio de hoy basta un computador de gama media, aunque si logra tener uno de la línea profesional, mucho mejor. 

Un ayudante de primera línea es su celular. Al igual que para los computadores hay una inmensa gama de aplicaciones. Las apps que permiten grabar en formatos MP3, y si ningún problema se pueden llevar del teléfono al computador (casi siempre) por el cable que usamos para cargarlo de energía.

Con Whatsapp puedes llegar hasta donde tus contactos te lo permitan, realmente funciona, y por favor usa el manos libres, porque mejora el sonido, eso si, no te pegues al micrófono, no hay necesidad de ello, y a tu interlocutor, por favor pídele que use el manos libres.

Sistemas tan tradicionales (si es que cabe la expresión) como Skype, pueden grabar directamente en el computador. Igual ahora hay una explosión de esos sistemas de “conversatorios” en donde pueden existir varios interlocutores, y se pueden grabar al tiempo. Ya no necesitas la grabadora o el DAT, ahora tienes un disco duro o una nube que funciona sin problemas.

Whatsapp es una herramienta aliada en la comunicación del radialista de hoy, siempre y cuando tengas la fuente. Foto: Imagen de Brunamereu en Pixabay.

Si tienes un dinero adicional, puedes adquirir una grabadora digital de varios micrófonos y con esto usar un verdadero micrófono para tu voz. La puedes conectar directamente al computador utilizando la entrada de línea de su tarjeta de audio. 

También puedes hacer la conexión usando la salida de audífonos del PC a la grabadora, de manera tal que tendrás tu micrófono y el sonido que proviene de él, que puede ser una conexión a Skype o cualquier otra plataforma de conversación. Incluso puedes conectar la salida de audífonos del celular a la grabadora, de manera que funciona con llamadas o con Whatsapp.

Si te das cuenta, todo esto con los cables adecuados, permiten aprovechar al máximo tus equipos logrando un sonido adecuado para un podcast.

Queda entonces el tema de la edición de lo que se graba. Muchas veces se pasan los audios sin editar, y siento que es una descortesía con nuestro oyente que espera un producto de calidad. Para ello hay que afinar el oído y lo mejor es aprender a escuchar buena música, es decir de la compleja, estructurada, llena de matices, y posibilidades sonoras. El jazz ayuda un poco a eso. Escuchar y diferenciar cada instrumento y lo que interpreta, ayuda a mejorar la percepción sonora y el ritmo interno de la pieza, lo que es fundamental para editar con sentido y calidad.

Si vas a mezclar recursos sonoros como música, sonidos ambientes y las voces, debes aprender a escuchar: hay que dejar de oír. En dónde cortar, en dónde entrar, la velocidad de las entradas o salidas, en fin, la trama argumental que vas montando, todo eso requiere de una condición, que parece ajena, pero no lo es: saber escribir. Editar es eso, tomar un texto sonoro, darle forma, sentido, armonía y fuerza interior, si eres lector y escribes, editar no será tan complejo.

Entre otras, puedes usar software libre como Audacity, que es reconocido en el mundo entero por su flexibilidad, eficiencia y recursividad. Claro, si puedes pagar por un software privativo, adelante, pero págalo, los piratas suelen fallar en el peor momento y no son garantía de nada.

La radio ahora se hace en un escritorio con un computador, un teléfono, una grabadora digital multicanal, un micrófono manos libres, conexión a internet y cualquier sitio de charlas que puedas conectar, pero aún así hay un reto de por medio que es la piedra angular: cuéntame una historia que entienda, que emocione, que informe y que cree. 

La radio es un vínculo maravilloso de comunicación entre el medio y el oyente, de manera que este último se tome el tiempo para escribir en las redes sociales digitales, o en los comentarios de los podcast sobre el programa, para bien o para mal, pero que escriba.

La radio es magia sonora que, al igual que la música, se mueve en los sentidos y en los sentimientos del oyente al que tenemos que llegar desde su inteligencia e invitarlo a compartir un tiempo de conversación o de fantasía sonora en un radioteatro, documental, reportaje, crónica, que solo se logra cuando se construye con conocimiento, generosidad y calidad al cien por ciento. 

Eso espera nuestro oyente en la radio emitida, en los online o en los podcast, buenas historias, bien contadas y bien montadas para acompañar la vida en este encerramiento que podemos disfrutar a partir de estar conectados gracias a la tecnología digital.

Sobre el autor

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UNIMINUTO Radio es una red de radio universitaria hablada y musical, sin razón comercial alguna, que tiene el compromiso de formar audiencias y ciudadanos, aportar al debate público y entregar herramientas de juicio para la construcción de opinión y toma de decisiones del país.

Aquí se habla de lo que pasa en Bogotá, el país y el mundo y buscamos hacer noticias de última hora y análisis de los hechos que otros no necesariamente miran. Este es un conjunto de emisoras que integran y dinamizan la investigación de la universidad.

Es un espacio de formación no curricular en el que el voluntario es protagonista. Es un proyecto de comunicación para la educación que no persigue lucro alguno.

UNIMINUTO Radio es noticias, análisis y música. Es la radio universitaria, es periodismo universitario.

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